Desde su apertura en la Casa de l’Almoina, el Museo Diocesano de Barcelona no ha dejado de trabajar, enriqueciendo sus fondos y mejorando sus instalaciones en un edificio que ya ha acogido alrededor de doscientas cincuenta exposiciones, dedicadas tanto a obras propias del Museo como a otros temas y artistas, a menudo con la colaboración de instituciones eclesiásticas y civiles.