La exposición ofrece al visitante las dos caras de una misma moneda. En una de ellas, la mirada orientalista de la pintura a finales del siglo XIX y principios del XX a través de grandes maestros como Fortuny, Sorolla, Benlliure, Lluís y Francesc Masriera, Sánchez Barbudo o Agrasot, entre otros artistas clave en esta temática. En la otra cara de la moneda, el monje expedicionario Padre Ubach, documentalista de la realidad que, desconfiado de los juegos especulares de las fuentes intermedias, encamina sus pasos en el Sinaí y la geografía del Éxodo, el primer Gran Viaje.

El viaje se configura como la transformación del propio viajero. Oriente, en la mirada occidental, siempre hace referencia al otro. Por tanto, de este viaje, deberíamos esperar la transformación del yo occidental. Debemos preguntarnos si el cambio ya se ha producido, o si Occidente todavía no ha llegado al final de este viaje. Entonces, deberíamos cuestionarnos en qué punto del camino nos encontramos.